Ley del buen samaritano
Formación en RCP y Primeros Auxilios Missouri
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
Misuri protege al buen samaritano mediante el Mo. Rev. Stat. § 537.037, que descarta la responsabilidad de quien voluntaria y gratuitamente presta atención de emergencia de buena fe, así como de los profesionales autorizados del Capítulo 190. El uso de un DEA se rige por el Mo. Rev. Stat. § 190.092 (« Public Access to AED Act »), cuya inmunidad se extiende al rescatista, al instructor, al propietario, al responsable del sitio y al médico supervisor. La protección solo cae por negligencia grave en el caso de los profesionales, o por conducta dolosa y desenfrenada — incluso temeraria — en el uso del DEA.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
Misuri no obliga a ningún testigo a intervenir: auxiliar sigue siendo una decisión, nunca un deber impuesto por la ley. Esa decisión está firmemente protegida cuando es voluntaria, gratuita y de buena fe, y el uso de un DEA goza de una cobertura especialmente amplia. El temor a ser demandado no debería, pues, dictar su conducta ante una emergencia: la ley de Misuri está de su lado desde el instante en que tiende la mano.
Por que la capacitacion es importante
Desde las calles de San Luis hasta las granjas del Misuri rural, una emergencia cardíaca no elige ni su hora ni su lugar. Formarse en RCP y primeros auxilios significa dotarse de los medios para responder sin temblar: reconocer la situación de peligro, comprimir con regularidad, emplear un DEA en el momento decisivo. La ley de Misuri ya protege ampliamente su intervención; solo falta la destreza para que dé fruto. Aprenda estos gestos y conviértase, para su comunidad, en esa presencia tranquilizadora que sabe exactamente qué hacer.